Al parecer, los contribuyentes chilenos financiaron un viaje de 20 dirigentes de campamentos para que fueran a Estados Unidos a “capacitarse”. ¿A capacitarse en qué, pregunta la gallada, encabezada por la señora Juanita?. ¿Capacitarse en cómo visitar Washington y en recorrer la ciudad? El Contralor tiene la palabra.
El autor de lo que parece una broma de mal gusto es el delegado de campamentos que fue nombrado por Piñera para acabar con estos hacinamientos humanos.
Tiempo atrás, se recordará, cuando era ministro de Mideplan, organizó una “perfomance”, como le llaman los que saben de arte, al disfrazar a un actor de mendigo andrajoso y meterlo a comer caviar en un coctel con empresarios. Matta habría gozado como chancho en el barro, pero a los anfitriones no les pareció nada de graciosa la acción de arte…
Ahora, en otro acto “creativo” y como guaripola de los campamentos, mandó a un grupo de dirigentas a que visitaran una serie de lugares en Estados Unidos con el fin de que vieran cómo era el emprendimiento, que le llaman, en un país desarrollado.
Todo muy bonito, pero si ha sido financiado con platas fiscales, el Contralor debería meter la cucharar. ¿O es que nos hemos olvidado cuando el ministro de Salud, Jaime Mañalich puso el grito en el cielo porque funcionarios de salud habían ido a España a sacar unos posgrados? Bue, entonces ahora con mayor razón, si hay dinero de los shilenitos en este viaje, alguien tiene que investigar.
Las mujeres beneficiadas, era que no, estaban más que satisfechas con el tour gratuito, “muy buena la idea”, comentaban al unísono, mientras la tele mostraba cómo se desparramaban en camas 4X4 en los hoteles de lujo en que se hospedaron.
Pero ¿esto las sacará de la pobreza y la miseria en que viven?
No se trata de ser mala leche con las ideas novedosas, pero cuando se gobierna y administra el país con platas que no son de uno, sino de los contribuyentes, hay que utilizar los recursos de la manera más eficiente.
Ahora, si el viaje lo regaló un privado millonario filántropo, de los muchísimos que existen en Chile, fantástico y que se multipliquen. Pero si el tour fue con platas de los impuestos, su uso es más que cuestionable.























































