La modelo farandulera Adriana Barrientos emprendió su carrera política para ocupar un escaño en el Congreso por el distrito 33.
“Si Marcela Sabat pudo por qué yo no”, comentó en televisión, medio que la catapultó a la fama como ha hecho con otras figuras que han saltado desde la pantalla chica a un sillón de la Honorable Cámara de Diputados.
Barrientos dijo que postulará por el distrito que comprende las comunas rurales de Machalí, Doñihue, Rengo y Graneros, donde los huasitos ya se arremangan las ojotas para recibirla y conocerla más de cerca.
La primera aproximación de la platinada maniquí a la política no fue muy auspiciosa, porque la guardia del Congreso le cerró la entrada cuando iba a grabar una nota para el programa Primer Plano.
Sin embargo, bien oronda exclamó: “a lo hecho, pecho”, y, guardando sus micrófonos, advirtió que la próxima vez la verán entrar de honorable al Congreso Nacional.
En los últimos años han ingresado al Congreso animadoras de televisión, deportistas, modelos, hijas de alcaldes, actores, actrices, hijos, sobrinos, suegras, tíos y parientes surtidos de senadores y diputados, todos para aportar su conocimiento y elevar el prestigio del Poder Legislativo.
Para los próximos años han amenazado con acompañar a la señorita Barrientos una solterona que oficia de jueza de cahuines en la TV y otra veterana que se dedica a clausurar carritos que venden mote con huesillos.
Discriminación.
Sin embargo, “la faraona” no se quedó tranquila, y esta mañana se quejó de “discriminación” en el Congreso.
“Como persona natural no tengo ningún problema para empezar este proyecto, pero desafortunadamente, a pesar de hacer los procesos de acreditación como corresponde, no me dejaron entrar por estar acompañada de un programa de farándula”, dijo.
En el edificio del Poder Legislativo está prohibido el ingreso de cualquier programa del espectáculo desde el escándalo del “Koalazo”, cuando algunos entusiastas diputados montaron sobre sus caderas a varias modelos al ritmo del popular ritmo de baile, causando la algarabía de los honorables.
“Yo sólo quería conocer a René Alinco”, dijo esta mañana la rubia platinada, a modo de explicación, antes de soltar un pucherito.
El que se ofreció ayer solícito a socorrerla fue el diputado Iván Moreira, quien la exhortó a seguir en su empeño por llegar al Congreso a aportar su reconocido talento.
“Cada persona que esté en condiciones de hacerlo puede postular al cargo”, sentenció el honorable Moreira.























































