CARLOS PEÑA DICE QUE PIÑERA TIENE EL SINDROME REACTIVO DESCRITO POR FREUD

El rector de la Universidad Diego Portales señala en su columna de El Mercurio, a propósito de los desencuentros entre los empresarios y el Gobierno, que Piñera puede estar reflejando un síndrome reactivo, que es actuar exactamente contrario a lo que se piensa.

Señala el articulista:

Si alguien no conociera la política chilena, pensaría que el Gobierno está animado por una profunda desconfianza en la empresa y en los empresarios. De ser los héroes de los noventa cuando se cantaban loas al emprendimiento, ellos serían hoy los sospechosos de todos los males.

“¿Cómo pudo ocurrir eso en un gobierno conducido por quien hizo de la empresa el secreto de su éxito? ¿A qué se debería esta actitud en apariencia antiempresarial?

“La explicación no es económica. Es psicoanalítica.

“Freud la llamó formación reactiva.

“Una formación reactiva es una conducta o una actitud opuesta al verdadero deseo que anima al sujeto. Al temer la censura, el sujeto adopta la actitud opuesta a su verdadero deseo. Así, el sujeto que siente deseos homoeróticos, pero teme a la censura moral, puede adquirir una conducta homofóbica. Así también la pulcritud excesiva puede ser una formación reactiva por los desórdenes de la infancia.

“Etcétera.

“Lo más probable -si Freud estaba en lo cierto- es que la actitud antiempresarial que el Presidente alienta sea algo parecido a una formación reactiva.

“El verdadero deseo que lo anima, esa pulsión que gobernó buena parte de su vida y que lo llevó al inicio a aferrarse a sus empresas con dientes y uñas a pesar de los obvios conflictos de interés que padecía, coincide en el fondo con la que sienten el grupo Matte y los dueños de los malls : el deseo de emprender, hacer dinero, acumular. Pero a la vez que siente esa pulsión, el Presidente anhela el aplauso y teme, por eso, la censura de aquellos cuyo reconocimiento anhela.

“El resultado se parece a una formación reactiva: un empeño permanente por demostrar que él no está del lado de los empresarios. La paradoja es que el Presidente muestra esta distancia con los empresarios justamente porque él es uno de ellos.

“Quizá esa sea la razón que explica que el Presidente no se gane la adhesión ni la confianza de nadie, o casi nadie. Y es que las formaciones reactivas, cuando no equivalen a una neurosis, se parecen mucho a la insinceridad.

“Suena increíble, pero a veces para entender al gobierno -este podría ser un tema en los próximos seminarios del CEP- parece más útil releer las Obras Completas de Freud que estudiar los manuales de Ciencia Política”.