Según una encuesta de Metroscopía, realizada justo antes del rescate, los índices de Rajoy han caído de manera sostenida: el 63% de los españoles desaprueba su gestión (dos puntos más que en mayo), al 78% le inspira poca o ninguna confianza (un aumento de cinco puntos) y un 66% cree que improvisa sobre la marcha (un incremento de siete puntos).
Su consuelo es que el PP sigue más de diez puntos por sobre el PSOE en intención de voto. Además, el 49% de los españoles considera al último gobierno socialista como responsable del actual descalabro económico, frente a sólo el 9% que culpa a la gestión de Rajoy.
Las incógnitas ahora son qué pasará si la economía se hunde todavía más y si ese Rajoy prudente y sensato, conocido por su capacidad de sobrevivencia política tras perder las elecciones en 2004 y 2008.
“El Presidente menos épico que ha tenido España desde la Transición ha de hacer frente al momento más épico que ha vivido nuestro país”, escribió Lucía Méndez, columnista de El Mundo.
“¿Puede un hombre así convertirse en un héroe, como Sansón sujetando las columnas del templo?”.
La respuesta -coinciden todos- la tendrán los mercados, que no saben de heroísmo ni épica, sino de riesgo y rentabilidad.
John Müller, director adjunto del diario El Mundo de España, señala:
“Todos los rescates soberanos -ya sea en Grecia, Portugal e Irlanda- han desembocado en la caída del gobierno de turno. Si ocurre en España, necesariamente se abriría una crisis política de tal magnitud, que el gobierno de Rajoy no sobreviviría”.
“Hay algo peor todavía que esconderse. Es mirar para otro lado y hacerse el despistado (…) Rajoy se convierte, simplemente, en un notario de la crisis y del rescate”.























































