Entre gitanos se ven la suerte, dice el refrán, y ahora a los estafadores de las AFP, que lucran con el ahorro forzoso de las cotizaciones previsionales, les salió gente al camino.
Ocurre que en el capitalismo salvaje en que nos movemos, el pescado más grande se come al más chico, eso es un hecho sabido, pero de tanto en tanto la avaricia de los tiburones es tan desmedida, que salta a los titulares de los diarios.
Es lo que ocurre con el aumento de capital de Enersis, por 8 mil millones de dólares, para traspasarle plata a su casa matriz en España, que están hasta el mango con la crisis, que el derechista Mariano Rajoy ha sido incapaz de resolver.
La maniobra ha sido denunciada por los peces chicos de las AFP Habitat y Cuprum, ésta última del dirigente de la U, “Choclo Délano”, uno de los “hombres de negocios” chilensis, como el patán de Celfin, que se han hecho ricos aliándose con los capitalistas extranjeros.
Bueno, ahora, sin embargo, les ha tocado perder como en la guerra.
Los coletazos de este lío salpicarán a varios ejecutivos que están en el gobierno.
El escándalo es uno más del capitalismo salvaje en que vivimos, en el que los fondos previsionales son usados legalmente para la especulación financiera.
El problema no es la maniobra de Enersis, sino el sistema podrido que permite este robo legal.
¿Doña Madame Bachelet regresará a poner fin a la estafa de las AFPs o pondrá en Economía al “socialista” Jaime Estévez, director de Endesa y del Banco de Chile?
Mmmmm, difícil que madame acometa tal tarea, porque para terminar con las AFP habría que pegarle una patada en el poto a Andrés Velasco y acabar con la Constitución, surgida, como se recordará en un plebiscito fraudulento.
Y en la Concerta no todos quieren cambiar el monstruo de siete cabezas inventado por Jaimito Guzmán.























































