ANDRÉ JOUFFÉ, EL VENDAVAL DE LA PATAGONIA

 

Fuerza Carolina Goic. 

Cuando José Donoso me mintió. 

Los políticos y Coloane y sus sinfonías. 

Yo también le pegaré a la Raca. 

Cuando quisieron matar a Gloria Vilicic. 

Tantos candidatos a todo en la región y equivocaciones al por mayor como dar por fallecida a la apuesta gobernadora Gloria Vilicic Peña. Todo por una comedia de errores de la que ahora uno se puede reír, pero en otro momento, nos tuvo por las ascuas. 

La tristeza transversal vino por lo de Carolina Goic. Sus 39 años, sus ganas de vivir y el apoyo de la familia y toda la sociedad chilena, tienen que darle fuerza para una lucha que hay donde vencer. Fuerza sweet Caroline, todos te queremos mucho, y por mucho tiempo además.

Para Cristian Miranda todo nuestro apoyo, que de mamá y papá te toca a hacer a menudo así que no será novedad cuidad a las chicas por un tiempo mas hasta que se recupere la rubia parlamentaria. 

DONOSO 

Y vamos con libros: Pilar Donoso en, Correr El tupido velo, contiene mucho más que el tema homosexual de Donoso, tema sobre el cual abundó la prensa. Le leen cosas terribles capaces de derrumbar a cualquier persona más aun si se es hija adoptiva, desconocedora de su pasado. Donoso sospechaba que Pilar le robaba dinero. Y es obsesivo y hasta paranoico con el tema y lo peor es que a ella le encarga escribir su biografía y la consiguiente lectura de las cartas donde se encuentra con este pastel. Entendible su suicidio. Estas cartas contienen reclamos sobre las borracheras constantes de su esposa, a su vez, María Pilar, describe una vida sexual a veces normal, aunque reclama que a su marido a veces le cuesta mucho.

Muchos ignoran que el autor residió unos meses en la zona. Escribe aquí su exitoso: El Dinamarquero (1959) en que habla de la gente de la Patagonia e incluso se refiere a la prostitución itinerante en el extremo sur del país. 

Leemos que entre los deseos para un año nuevo, Donoso escribe que ojala María Pilar, deje de beber.

Las semejanzas con los personajes del Obsceno Pájaro son terribles, incluso manifiesta sintiese a gusto con el olor de su propia orina en la ropa interior que le hace recordar las de su abuelo Emilio, no sabe si con placer o asco. Le da mucha importancia a su caspa.

No justifico el suicidio de la hija adoptiva de Donoso pero debe de haber sido espantoso leer que su padre la encuentra a veces horrible, capaz de asesinar a su esposo e hijos. La relación fue simplemente siniestra de un amor y desprecio muy bipolar.

Le extraña que le sigan la pista homosexual, pero deja su huella en El Lugar sin límites, llevada al cine por Arturo Ripstein. Luego le preocupa que lo identifiquen demasiado con el mundo.

Lógicamente esta el enfrentamiento cuando la madre le señala a la hija  después de un almuerzo que fue de muy mal gusto aludir la homosexualidad de una persona  delante de su José Donoso si estaba al tanto de su pasado.

Ya viejo, en medio de sus exámenes cree que tiene SIDA, pero reflexiona y rechaza la posibilidad con el argumento evidente: En esa época no había It did´nt exist then, escribe en ingles.

En lo personal, aparte de haber estado en un brunch en Washington en los años ochenta con José y María Pilar, tuve una experiencia ya relata hace mucho tiempo en esta columna pero que además se repitió esta semana en Magallanes.

Una tarde en la Clínica Alemana de Santiago,  me encuentro con Donoso quien luego de saludar, me cuenta: “Oiga fíjese que tengo una cirrosis hepática y eso que nunca he tomado en mi vida.

De pronto me queda mirando fijo y pregunta ¿Acaso no eres Jouffé.

Si, le respondo (les aclaro que andaba con pantalón y camisa blanca).

Te confundí con un medico en esa pinta.

Reímos. Pero leyendo el libro, encuentro una gran contradicción entre lo que me dijo Donoso en cuanto al trago porque en una parte de su libro, muy angustiado, afirma ¡me gustaría ir a Méjico y desaparecer de parranda una semana entera con Carlos Fuentes, su gran amigo.  De hecho se mencionan tequilazos al cubo en estas cartas de Donoso.

Hay algo que me inquieta: ¿donde están sus entrevistas a Ezra Polund y Chirico que hiciera a comienzos de los años 60? Deben de ser un  testimonio maravilloso de este hombre que vino a  Magallanes a trabajar siendo muy joven. 

GEMELOS 

Y a propósito de esto. Mi pareja sufrió una parálisis facial y partimos a un doctor recomendado por el Concejal Mario Pascual, psicólogo. Además con la idea de una espera eterna pues no habíamos pedido cita. Me encuentro en la consulta con  otro de lo que antes se llamaban regidores, Antonio Toto Rispoli, ex jugador de Palestino. La secretaria apenas me ve, sale disparada y nos hace pasar de inmediato, pese que había mucha gente en la consulta y nos habían advertido de la larga espera eterna. ¿Qué ocurrió? La secretaria, me confundió con el doctor Matías Vieria, con el que somos terriblemente parecidos, casi gemelos. Incluso el neurólogo  se dirige a mí como Matías y yo le digo que soy Jouffe y Yasna me dice al término de la consulta que el neurólogo siguió convencido hasta el final que era el pediatra. Buena, ¿no? 

Con tanto ajetreo casi no veo a Tomas Welss que vino a este lugar a dictar un taller de animación  en el marco de la Muestra de Cine Latinoamericano que dirige Patricio Riquelme (Mala gente del norte). Almorzamos dos horas antes de su regreso a la capital. Me  entero que es amigo de Hanna Shygulla a la que adoraba a morir. que se encuentran en  los viajes y se mandan correos. Hanna sigue actuando y cuida a su pareja, una cubana de cerca de ochenta años. Plop. El cineasta está muy decepcionado con el ambiente de cine y video nacional, el lameculismo de sus colegas y los monopolios del cine. Mientras almorzamos capto que come el pan con mantequilla con cuchillo y tenedor. ¿será un tipo de manía tipo José Donoso? ¿Le dará asco tocar el alimento con la manso? Saldré de dudas cuando nos encontremos en Santiago en octubre.

JURADO 

Me tocó ser jurado una vez más en las invernadas de la Patagonia y una vez más recuerdo también la triste experiencia en La Unión en 1974. Siendo director subrogante del diario El Correo de Valdivia, Enrique Larre alcalde de la ciudad de los linos, me invita a presidir un jurado. A los 27 años, ignorante de los avatares de tal designación, me encuentro en la calle con  una de las candidatas dos días antes de la elección. Al paso le recomiendo, ya no recuerdo, algo que la favorecería.

La muchacha no es elegida. Manda una carta al diario atribuyéndome culpa de que no fuese ganadora del acontecimiento “debido a que no accedió a mis insinuaciones”. Recado para jurados. No conversar ni por casualidad con las candidatas.

Pero lo más curioso vino un año después. Visitando la ciudad del Calle Calle, paso a ver a mi amiga Zulema Hubert, la doña Zulema  donde trágicamente es asesinado años más tarde el natalino James Emmot. Me presenta las chicas y a quien encuentro; a la ex candidata a reina. Obviamente mi elección fue ella para aquella noche. Espero que lo haya pasado tan bien como yo. Escribe Topor, quiere acostarse con la reina pero nadie se casa con ella.  Naturalmente que él se refiere a las soberanas, tipo princesa Victoria de Suecia. 

COLOANE 

Francisco Coloane en una oportunidad manifestó que le hubiese gustado ponerle música a sus relatos. En otras palabras, convertirlos en óperas.

Quizás le faltó valentía para hacerlo. Anthony Burgess, autor de La Naranja Mecánica y Las noticias del fin del mundo,  compuso un par de sinfonías. Le pisa los talones el director de cine  David Lynch (Twinpeaks) que acaba de finalizar el rayado de su primer pentagrama y el temible Hanibal Lester=Anthony Hopkins inicia su aventura en la composición musical.

El primer ministro de Inglaterra de la década del 70, el conservador Edwards Heath aportó algunas sonatas para piano pero sobre todo se dio el lujo de dirigir en varias oportunidades a la orquesta sinfónica de Londres.

Las consecuencias de estos caprichos de artistas y políticos a veces son soportables, en otras soporíferas y en la mayor de los casos una especie de potpurrí con el diapasón entre lo atroz y la convulsión.

Daniel Catán, mexicano,  autor de “Il Postino”, recientemente estrenada en Santiago con Placido Domingo, Verónica Villarroel y Cristina Gallardo- Domas, se inspiró en la novela de Antonio Skarmeta sobre Pablo Neruda. La ópera tiene bastantes guiños a Gershwin y otros compositores contemporáneos. La voz y simpatía de Plácido Domingo fue incapaz de neutralizar lo que los críticos megalómanos adivinaron: lo difícil de crear música clásica en el postmodernismo.  Juan Antonio Muñoz, crítico-cítrico de El Mercurio reseña: “Definir la música de Catán es difícil. Es un gran híbrido que, de tanto que lo es, tiene carácter; la unidad musical se logra por la insistencia en determinadas frases y palabras. Hay muchas líneas “a la Puccini” y de pronto se descubren atmósferas “a la Giordano”; los personajes populares sin duda vienen tocados por la vara verista, vibra por segundos la orquestación de Ravel, hay notas impresionistas que sugieren a Manuel de Falla… Tal como el canto de los pescadores se resuelve en guiño a las evocaciones del mar de Benjamin Britten (“Peter Grimes”), de pronto de un tornamesa emerge el bolero “Comprendo”, que pareciera ser una canción conocida por todos desde antes y que fue compuesto para esta ópera. A pocas páginas de ahí, una suerte de cante jondo se adueña del padre del joven para celebrar su matrimonio; Neruda y Matilde bailan un tango, y hasta una czarda asoma su nariz cuando el poeta apela “a la sangre de los hijos de Chile…”

Un maestro, George Anteil (1900-1959), compuso obras inspiradas en ruidos industriales e incluyó herramientas, hélices de aeroplanos y campanas eléctricas. Cuando lo supe allá por los años sesenta, lo encontré fascinante y también aportillé la música con una obrita para serrucho, cadenas y martillo de treinta segundos titulada “Trapa trapa tripi trop”. Y es todo lo que dura. Fue posible en el mundo de la locura de “Café Voltaire” mi opus uno en homenaje al dadaísmo donde todo es permisivo.

Pero, retomemos a Coloane. Creo que sus obras en la Patagonia hubiesen registrado una música celestial, variada, quizás matizada con instancias eólicas, aleteos de cóndores,  movimientos de olas, galope de guanacos, fonemas de castores y algunas palabras incoherentes en kaweskar.

Y si de registros se trata, creo que la versión 2013, tanto de la Feria Dinko Pavlov como de la Muestra de Cine, que coinciden con los cuarenta años del golpe, debería de incorporar grabaciones audiovisuales de las intervenciones integras de los ilustres que nos visitan. La semana pasada, lo dicho a su manera espirituosa por Patricio Manns y delicada de Alejandra Costamagna, estaría disponible para generaciones futuras, frases para inspirar a los iniciados o a los pretendientes de la escritura. Si nos atenemos a los hechos, no encuentro otros testimonios que los publicados en LPA.

La feria a cuatro décadas del drama que azotó a Chile, seguramente será fecunda y nutrida en homenajes a los escritores de entonces, incluyendo a los que como Roberto Ampuero, se dieron vuelta la chaqueta. Considerando que muchos son de la generación Manns que, como se dice en buen chileno, va para los 76, quizás sea la última oportunidad de verlos y escucharlos. Entonces manos a la obra para organizar como Dios manda la próxima Dinko Pavlov. En cuanto a la muestra de cine, igual cosa.

Dos sugerencias: que no sean simultáneos los dos acontecimientos culturales; la ciudad es pequeña y ojalá coincidan con la temporada de clases. Un público bastante más numeroso habría tenido acceso a las semanas de cine y literatura, puesto que habría sido posible incluir la visita a estos programas dentro del horario escolar e incluso inducir a realizar tareas relacionadas con estos espectáculos que se traen con un esfuerzo inaquilatable.